- Iris, es que tú no disfrutas de la vida. Te cuesta.
- ¿Crees que no soy feliz?
- No, una cosa no tiene que ver con la otra; sólo digo que no disfrutas.
Y cómo se puede disfrutar de esta vida? Esta vida, la que se vive, no está para disfrutarla, porque es muy mísera en satisfacciones; en cambio, la vida que se piensa ¡Esa sí que merece la pena! Aunque dependa completamente del estado anímico de su dios, de mí misma.
De acuerdo: no disfruto de la vida todo lo que la gente disfruta de ella; sin embargo, creo que soy más feliz que la mayoría de personas que derrochan su felicidad en la vida. Yo simplemente la derrocho en mis pensamientos. En mis pensamientos disfruto muchísimo y sufro también. En mis pensamientos (y en este blog) soy todo lo intensa que la vida que se vive no me deja ser. Si mi intensidad (creo que moralmente aceptable por fundamentarse en las ansias de amar todo aquello que merece ser amado) pudiese ser libre y no se encontrase limitada por la miseria que ciñe a este mundo creo que podría ser feliz ya no sólo en mis pensamientos, sino también en la vida que vivo.
Creo que hoy en día y para el resto del mundo la felicidad es sinónimo de despreocupación…
- ¿Crees que no soy feliz?
- No, una cosa no tiene que ver con la otra; sólo digo que no disfrutas.
Y cómo se puede disfrutar de esta vida? Esta vida, la que se vive, no está para disfrutarla, porque es muy mísera en satisfacciones; en cambio, la vida que se piensa ¡Esa sí que merece la pena! Aunque dependa completamente del estado anímico de su dios, de mí misma.
De acuerdo: no disfruto de la vida todo lo que la gente disfruta de ella; sin embargo, creo que soy más feliz que la mayoría de personas que derrochan su felicidad en la vida. Yo simplemente la derrocho en mis pensamientos. En mis pensamientos disfruto muchísimo y sufro también. En mis pensamientos (y en este blog) soy todo lo intensa que la vida que se vive no me deja ser. Si mi intensidad (creo que moralmente aceptable por fundamentarse en las ansias de amar todo aquello que merece ser amado) pudiese ser libre y no se encontrase limitada por la miseria que ciñe a este mundo creo que podría ser feliz ya no sólo en mis pensamientos, sino también en la vida que vivo.
Creo que hoy en día y para el resto del mundo la felicidad es sinónimo de despreocupación…
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