Gracias al "feisbu" he conseguido esta foto. Fue sacada el día de mi graduación, después de mi (en teoría) último examen, una caña tomada en la cafetería de mi facultad mientras mis compañeros asistían al comienzo del Acto (no sexual, al acto con "A" grande y oronda, al de graduación), una cena bacanaloide, sabe Dios cuántas copas de vino y un whiskey solo sin hielo que sabía a rayos (a quién se le ocurre! Pero es que siempre quise decir eso tan “vaqueronil” de “un whiskey solo y sin hielo, por favor”). Muchas cosas han cambiado desde esta foto:
a) Ya nunca me aliso el pelo para ninguna fiesta puntual. Mi pelo, que hasta los 18 años era semiliso y que empezó a rebirincharse al mismo tiempo que mis ideas, no soporta más de dos horas la rectitud militariana de sus cutículas; nop, nop, a las dos horas se rebela y se impregna de un espíritu subersivo para nada favorecedor (al menos no en la estética del 2000, en la del neolítico puede…)
b) No he vuelto a conseguir ese tono de piel morenito; los tiempos de solarium han pasado a mejor vida y la playa se ha convertido en un terreno casi ignoto para mí; siempre encuentro más cosas que hacer que estar tumbada en una toalla. Claro, encontrar las encuentro, ahora que las haga…
c) Mi actitud despreocupada ha pasado a mejor vida y desde hace ya unos cuantos años cuento con un gran grano en mi culo llamado autoconciencia. Creo que a los 22 no era tan consciente de mí misma ni de todo lo que me rodeaba, aún sin tener puta idea de lo que me rodeaba. Ahora tampoco tengo mucha idea, pero hay sombras de realidad que de vez en cuando me asustan; quizás cuando pueda verlas de verdad dejen de asustarme (o me den mucho más miedo, quién sabe…)… Bueno, la autoconciencia tiene sus ventajas y sus inconvenientes. Ventaja: tengo pocas probabilidades de sufrir un momento de (des)agradable enajenación mental que me haga quedar en ridículo; si hago el ridículo será por mis propios méritos (genial!). Inconveniente: hay muy pocas probabilidades de que pueda escapar de mí misma, aunque sea sólo por un instante. Yo es más grande que yo y me encierra a mí misma en mí misma. Y “yo”, aunque guay ;-), a veces es tan densilla… No, las drogas no las contemplo; sólo el deporte.
d) Las personas que integran la foto supongo que también habrán cambiado. Hoy por hoy y por numerosísimos motivos sería impensable sacar la misma foto.
e) Lo único que no ha cambiado es una amistad, el local en el que se sacó la foto (quizás el atrezzo y el segurata sean distintos) y mi bolso, completa y absolutamente fantástico.
Un gran placer recordar viejos tiempos, me ha gustado verme distinta a pesar de ser aparentemente la misma; bueno, quizás un tono de piel más “crepusculino” (din que está “demodé”), más pelo en la cabeza y un culo puede que más grande, no lo sé.
No hay comentarios:
Publicar un comentario