RAIN

domingo, 27 de septiembre de 2009

Ralladas resacosas: la incertidumbre y el "mundo de las palabras" xDxD

Hablar sobre lo que uno sabe es, en cierto modo, ocultar aquello que uno desconoce. Sí, ocultarlo, porque al no saber tendemos a evadir la realidad que percibimos como un fenómeno natural pero que desconocemos aún como idea preexistente EN EL MUNDO DE LAS PALABRAS. La incertidumbre es, pues, un fenómeno perceptible por nuestros sentidos más primarios cuya razón de ser (lo incierto) se muestra inaccesible a nuestro sentido (más) común, el lenguaje: el único capaz de reorganizar el cúmulo de sensaciones producidas por el conjunto de propiedades (aún desconocidas) que rigen a los objetos y el único capaz de abstraerlas hasta llegar por fin al entendimiento.

La incertidumbre es por tanto el motor del conocimiento, ya que nos permite partir de una primera verdad percibida sólo a través de nuestras emociones, “somos ignorantes”, y emplear la única herramienta que nos permitirá alcanzar la representación general y abstracta de las cosas; estas cosas habitarán ya, y para siempre, como objetos de nuestra mente, como signos del lenguaje con cierta potencialidad, eso sí, de volver al mundo sensible transmutados ya no en fenómenos de la naturaleza, como nos hizo querer ver en un primer momento nuestra ignorancia, sino como fenómenos de nuestro entendimiento ya dialéctico.

Así, la palabra es la herramienta que emplea la incertidumbre para dejar de serse a sí misma y el hábitat donde moran todas las incertidumbres de este mundo reconocidas como tales. Terrible paradoja.

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A otra cosa, mariposa. Mirad esta imagen. Me parece fantástica, por su simplicidad, concisión y porque me encanta la combinación de contrarios. El paraguas escurre el agua, la copa la recoge. El paraguas no tiene nada que ofrecer, es individualista y egoísta; en cambio la copa ofrece su fruto a los demás, nació para ello. El paraguas da la espalda al mundo y no deja ver su interior, que siempre es negro; (quizás se avergüence de él); la copa ,sin embargo, despliega sus bordes hacia los lados, dejando expuestas sus entrañas, sin miedo a nada; ella es siempre transparente.

Somos paraguas de ciudad deseando ser copas en mesa familiar.

No sé, me gustó mucho

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